Create Space: profesionalidad y generosidad

Create Space es una web enmarcada dentro de la todopoderosa Amazon. Su labor consiste en ayudar a aquellos creadores literarios que no gozan del respaldo de una editorial tradicional o que, por el motivo que sea, desean autoeditar sus trabajos ensayísticos, literarios o poéticos. Sea cual sea el contenido de la obra que un autor desea publicar, Create Space es una solución más que inteligente.

He tenido la oportunidad de comprobar el buen trato que Create Space brinda a sus clientes. La cercanía y la capacidad para solucionar cualquier eventualidad que se presente convierten a este espacio de autoedición en una estupenda apuesta.

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No hablo por hablar. Merced a mi corto recorrido en el uso de la herramienta, cometí un error a la hora de enviar la versión definitiva de mi último ensayo. Pensé, por ello, que habría tirado a la basura los más de 150 euros invertidos. Contemplaba con horror como en más de cincuenta páginas de mi manuscrito las notas a pie de página se superponían con el último párrafo. Comuniqué el problema a Create Space a través del eficiente servicio de atención al cliente (tanto a través de envío de emails como mediante llamada telefónica gratuita). Dado que fue mi error enviar un manuscrito defectuoso, pensé que no habría segunda oportunidad para mí cuando, contra todo pronóstico, fui agraciado por un one-time courtesy que me ha permitido reemplazar el archivo PDF defectuoso, enviar uno nuevo y recibir, sin ningún cargo añadido, una nueva hornada de ejemplares.

Siempre he apreciado el mérito de aquellas empresas que se empeñan en brindar un trato tan exquisito a sus clientes que, de hecho, ofrecen un valor añadido que sobrepasa las expectativas del cliente. Así ha sido en el caso de Create Space. Por ello, recomiendo vivamente sus servicios a todos aquellos creadores -potenciales o actuales- que se planteen la auto-edición como alternativa de publicación.

La única pega de Create Space consiste en el hecho de que el uso y disfrute de la plataforma requiere de conocimientos de inglés (a un nivel B2, según el baremo europeo).

Publicar mediante esta plataforma dependiente de Amazon permite a cada autor una óptima difusión de sus trabajos a través de uno de los portales más visibles del mundo a nivel internacional. Sea cual sea el formato (papel o digital), la combinación de Create Space y Amazon puede ser -y, de hecho, es- un acierto.

El gamer purista

No me importa lo que piensen de mi los entusiastas de Pokemon Go! de mi tras la lectura de este artículo. Creo que siempre hablo claro en mi blog, pero en esta ocasión voy a ser aún más claro. Me trae sin cuidado Pokemon Go! y si, en su tiempo, hice caso omiso a la teleserie que lo ha inspirado, menos caso haré en este momento al videojuego del momento. Pero que nadie se confunda: soy un apasionado de los videojuegos desde tiempos remotos. Aún recuerdo con apenas cinco años la apertura del primer recreativo del que tengo recuerdo en mi propio barrio. Aquellos primitivos artefactos no nos permitían demasiadas posibilidades -por lo menos al contemplarlos desde un presente en el que nos parece de lo más normal disfrutar de un “The Last of US”, de un “Grand Theft Auto 5″o de cualquier capítulo de la saga “Assassin´s Creed”-. Recuerdo aún aquel videojuego de los dos palitos en vertical que empujaban una bolita (que ni siquiera era circular, sino cuadrada), simulando -no sin grandes dosis de imaginación- un partido de tenis.

Dicho esto, no tengo empacho en afirmar que el disfrute del videojuego, en cómodas y razonables dosis, no sólo es saludable, sino que, como confirman algunos estudios, su uso disfrute enriquece nuestra capacidad mental en diversas facetas. Siempre y cuando lo disfrutemos en la comodidad de nuestro hogar, lonja o cualesquiera espacio privado, el videojuego forma ya parte indiscutible de nuestro tiempo de ocio y esparcimiento. Creo, honestamente, que la receta para una vida feliz es llegar a un momento de equilibrio. Hay tiempo para estar sentado y disfrutar de un videojuego. Quien no comulgue con ellos, puede leer, visionar una película, tomar el té de las seis, dedicarse al modelismo, coleccionar monedas y sellos, etc… Sin embargo, el ámbito exterior está ahí también para nuestro disfrute y, por más que nos encante conducir a lo bestia por las calles de Los Santos o manejar el timón de nuestro galeón al tiempo que lanzamos andanadas de cañonazos en pleno Mar Caribe, ¿acaso no vamos a valorar lo que tiene de positivo conducir por una bella carretera de montaña; pasear por nuestra ciudad, nuestros montes o nuestros parques naturales; o disfrutar de una animada cena en compañía de nuestros seres queridos?

Veo a esas hordas de autómatas con la mirada clavada en sus dispositivos móviles y pienso que el futuro ya es presente. El mundo de Aldous Huxley cada día se parece más a la civilización que hemos construido en el Norte de este mundo. Deberíamos empezar a plantearnos cuáles de los avances tecnológicos nos están acercando a nosotros mismos y cuáles de ellos nos están alienando (“convirtiéndonos en extraños para nosotros mismos”). Pokemon Go! es un paso más en una loca huida hacia delante que no comparto. Sí al juego, no a la estupidez.

Sencillos como palomas, astutos como serpientes

Sabíamos que era cuestión de tiempo que los fundamentalistas islámicos atentaran contra la vida de un miembro de la Iglesia Católica Romana –el cura Jacques Jamel– y pusieran en grave riesgo la vida de una feligresa de esa misma comunidad cristiana. Ya ha ocurrido. Mis condolencias para la familia del malogrado sacerdote, así como para sus fieles y compañeros de peregrinaje en pos de la Patria Eterna.

Estos días nos encontramos con muy diversas reacciones en los medios de difusión y en las redes sociales. Me han llamado mucho la atención las palabras del Sumo Pontífice. El Papa Francisco nos ha encandilado a muchos con su valiente apuesta por la doctrina social de la Iglesia y la que es probablemente la actitud más audaz que se recuerda en el seno del Papado. Sin embargo, reconozco que su reacción a la violenta muerte del párroco normando me ha dejado un tanto frío.

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Como una boliviana en España

A ojos de Dios somos todos iguales. Criaturas dignas de respeto, cuidado, misericordia… incluso oración, más allá de nuestras debilidades y flaquezas. Sin embargo, el orden social en el que vivimos ha establecido una siniestra escala que nos diferencia entre ciudadanos de primera y de segunda clase. Sin embargo, el mundo que conocemos ha evolucionado de tal manera que esa subdivisión ha quedado obsoleta. Cabría hablar, pues, de ciudadanos de tercera e incluso de cuarta.

Algunos analistas y sociólogos prefieren hablar de Primer Mundo, Segundo Mundo, Tercer Mundo y, más recientemente, Cuarto Mundo -en referencia a los excluidos del Primer  Mundo-. Que desde el Primer Mundo hayamos establecido tan terrible ranking me hace pensar en cómo las personas físicas (no los sociólogos, los analistas o los políticos) tratamos a las personas en función de su clase social, del país del que proviene, de sus inclinaciones políticas, etc.

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Iruña‐Veleia: un nuevo caso Altamira. ¿O algo peor?

Tengo un amigo que me para en la calle y siempre me hace la misma pregunta: “Cómo va eso?”. Ayer le invité a tomar un café. Ponte en la piel de Eliseo, le empecé diciendo, hizo un descubrimiento excepcional y mira el premio que ha recibido: lapidación mediática, deshonor, desempleo… Y por si eso fuera poco, está en peligro de ir a la cárcel y de cargar con una multa millonaria.

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Juan Martin Elexpuru, Doctor en Filología Vasca

“Pero estáis seguros de que las piezas son auténticas?” Seguru‐seguru, zeruan dagoen atsoa (‘segura del todo, la anciana que está en el cielo’), es un dicho antiguo. Pero tenemos poquísimas dudas. Llevamos siete años profundizando en el tema en sus diversos aspectos, y todos los que nos hemos acercado al asunto con mirada limpia hemos llegado a la misma conclusión: los grafitos no pueden ser falsos. Se han elaborado más de veinte informes que abogan por la autenticidad de los grafitos, y entre los autores se encuentran, por ejemplo, autoridades como Antonio Rodríguez Colmenero, catedrático de la Universidad de Santiago, o Edward Harris, director del Museo de las Bermudas, considerado como el padre de la metodología de la arqueología moderna. Es significativo que la mayoría de los expertos que se han mojado analizando el material y redactando informes sean de fuera del País Vasco. Los de Euskal Herria han preferido silbar y mirar para otro lado.

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A Dios rogando… y el balón rodando

En la antesala del verano, las diversas ligas futbolísticas apuran sus últimos choques. Entre otros clásicos, los rumores sobre fichajes, los nervios en los despachos, los tirabiras entre intermediarios y directores deportivos, las llamadas telefónicas y el comienzo de las vacaciones para entrenadores y jugadores con plaza garantizada son durante el mes de junio el pan nuestro de cada día en materia balompédica.

Del mismo modo, los últimos emparejamientos futbolísticos correspondientes a los play offs de ascenso y descenso suponen la la gloria para quienes ascienden o se mantienen y el fracaso más absoluto para quienes no ascienden o descienden.

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Tradicional ofrenda floral de Osasuna junto a la Basílica de San Francisco Javier, en Alta Navarra (Argazkia: Diario de Navarra)

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Saber delegar… también en la Iglesia

Conozco un clérigo que, a decir verdad, es un hombre campechano, no lo voy a negar. Es un tipo abnegado que ha convertido su pastoreo de almas en una pasión que lo embarga por completo. Hasta ahí, merece mi aplauso y toda mi consideración hacia su persona: como ser humano y como cristiano.

Sacerdote triste de la historieta

Sin embargo, del mismo modo que lo alabo, también deseo censurarlo, porque se está equivocando, al menos hasta cierto punto. La Iglesia, en todas y cada una de sus facciones, es una apuesta por la comunidad. A quienes participamos de la filosofía del comunal y el batzarre, estructuras fundamentales e imprescincibles del Derecho Pirenaico sobre el que se asentó el Reino de Navarra desde sus orígenes, nos agrada que el Cuerpo de Cristo haga gala de la misma filosofía y estilo de vida. Es decir, que los fieles, al igual que los ciudadanos de una sociedad política como la navarra, sean capaces de repartir el trabajo de una manera equitativa; o que, por lo menos, cada uno de esos miembros de ese gran Cuerpo tengan la humildad suficiente como para comprender que solos no pueden, pero que, con amigos, sí (así se nos recordaba a los niños de los años ochenta en el programa televisivo La Bola de Cristal).

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