Islam y convivencia

Más sobre islamismo. Maldita la gracia que me hace hablar sobre el tema de marras. Pero creo que hay razones para la preocupación y, sin pretender ser alarmista, las expongo desde mi humilde opinión (probablemente equivocada y a buen seguro merecedora de crítica).

Recientemente no dejan de suceder diversos sucesos en ocasiones recogidos por los medios de comunicación habituales y en otras ocasiones silenciados por los motivos que sean.

  1. Un joven islamista (prefiero usar este término y no “musulmán”, pues probablemente le venga grande) se cuela en un templo católico-romano de Alta Navarra y comete un delito de profanación -sí, creo recordar que, según el ordenamiento legal español, la profanación está perseguida jurídicamente-.
  2. Una muchacha española de religión musulmana alega su derecho a llevar velo en su escuela y, tras meses de tiras y aflojas, las autoridades académicas del centro la admiten .
  3. Donostia acogerá una sede de la Universidad Islámica Europea gracias a los esfuerzos del colectivo Justicia y Espiritualidad, grupo que se opone al salafismo (corriente extremista dentro del Islam), según recoge el Grupo Vocento en su cabecera Diario Vasco.
  4. Desde hace varios años, el ordenamiento jurídico español admite y preserva el derecho del alumnado musulmán de primaria y secundaria a recibir la asignatura de religión musulmana en centros públicos.
la-multicutluralidad-01

Iturria: theprisma.co.uk

Sigue leyendo

Animalismo, religión y cine

Durante el verano hemos sido testigos de una gran abundancia de “festejos” que involucran a toros y vaquillas y que, al menos sobre el papel, concitan la expectación y disfrute para quienes los organizan y, de propina, para un buen número de aficionados. Tanto en España como en Catalunya o Navarra se suceden los encierros, los toros ensogados, quizá (sólo quizá) los toros alanceados y, de modo casi generalizado, las corridas de toros. En algunos casos, el maltrato del animal resulta más evidente que en otros… aunque tal evidencia pasa desapercibida por algunos de los citados adeptos a tales festejos.

1442832715_106530_1442850254_noticia_fotograma

Imagen de la primera edición del Toro de la  Peña, en Tordesillas (Iturria: politica.elpais.com)

Sigue leyendo

Vergüenza ante lo propio, respeto de lo ajeno

Quede claro que soy europeísta hasta la médula. Lo he sido siempre, es decir, desde que tengo uso de razón. El horror de la Gran Guerra que desde hace un par de años conmemoramos, así como el espanto de la Segunda Guerra Mundial y de todas aquellas otras guerras cuyo recuerdo nos resulta un tanto borroso (Franco-Prusiana, de Crimea, Napoleónicas… y otras) me reafirman en un europeísmo alérgico a los devaneos del Gran Capital y centrado en la Europa que anhelamos y que aún no vemos: la Europa de los valores democráticos y los derechos humanos.

Quede claro que no soy ni comunista, ni marxista-leninista, ni trotskista, ni cualquier otra denominación que se les ocurra relacionada con aquello que llamamos “las izquierdas”. El único ordenamiento jurídico-político en el que creo es el Derecho Pirenaico en el que hunde sus raíces mi querida tierra patria, Navarra.

Dicho esto, voy al grano. Que el capitalismo domina el mundo -y, por ende Europa- es algo asumido por todos. Habrá quien lo celebre y quien lo denoste, pero, insisto, es un hecho incontestable que es el capitalismo más salvaje y descarnado quien gobierna nuestras vidas… incluidas las de Angela Merkel y el resto de presidentes de los estados miembros del Club de los 28.

Sigue leyendo

¿Es la televisión un asco?

Con frecuencia escuchamos a propios y extraños afirmar que en la televisión sólo emiten basura. Todos conocemos incluso a algún conocido o amigo que, o bien no tiene televisor en casa, o bien apenas le hace caso. Sin embargo, algunos pensamos que afirmaciones como “La tele es un asco” y similares no pasan de ser tópicas. Y voy a intentar, si no demostrarlo, por lo menos ofrecer algunos argumentos que prueban que siempre hay algo bueno que rescatar de ésa a la que llaman “caja tonta”.

De entrada, quiero dejar claro que, en calidad de ex-periodista radiofónico, soy y seré siempre un amante apasionado de la radio. Y que la admiración y atracción que siento hace ese medio nunca me llevaría a denostar la televisión. Son medios distintos con lenguajes, ritmos, programaciones, dinamismos, planteamientos… distintos. Nada más.

En segundo lugar, aviso de que hablaré de la televisión generalista en formato abierto -dado que no estoy abonado a ninguna plataforma audiovisual, no sería justo que me pronunciara al respecto sobre la televisión de pago -.

Sigue leyendo

La cruda realidad del Islam (aquí y ahora)

La corrección política está llevando a políticos, periodistas, opinadores y gente bienintencionada en general a mantener una actitud comprensiva con los excesos del fundamentalismo islámico. De ahí el título de esta entrada -La cruda realidad del Islam (AQUÍ Y AHORA)-, puesto que no estoy hablando de una vivencia sana de una religión monoteísta. En estos momentos, año 2016, al credo musulmán le sucede exactamente lo mismo que hace siglos (o décadas, dependiendo de la latitud en la que nos encontremos) le ocurría a la religión cristiana: que una serie de señores (nótese el matiz de masculinidad) les dio por definir de modo en que los demás deben vivir la religión y ejercer la violencia -de diversos calados- sobre quienes no aceptan sus dictados. La polémica sobre el uso del mal llamado “burkini” (o, si lo prefieren, de los llamados hiyab o niqab) en espacios públicos evidencia la crudeza del debate que se entabla en los atrios políticos, los medios de comunicación, las redes sociales e incluso las barras de los bares.

325976

Sigue leyendo

Create Space: profesionalidad y generosidad

Create Space es una web enmarcada dentro de la todopoderosa Amazon. Su labor consiste en ayudar a aquellos creadores literarios que no gozan del respaldo de una editorial tradicional o que, por el motivo que sea, desean autoeditar sus trabajos ensayísticos, literarios o poéticos. Sea cual sea el contenido de la obra que un autor desea publicar, Create Space es una solución más que inteligente.

He tenido la oportunidad de comprobar el buen trato que Create Space brinda a sus clientes. La cercanía y la capacidad para solucionar cualquier eventualidad que se presente convierten a este espacio de autoedición en una estupenda apuesta.

createspace

No hablo por hablar. Merced a mi corto recorrido en el uso de la herramienta, cometí un error a la hora de enviar la versión definitiva de mi último ensayo. Pensé, por ello, que habría tirado a la basura los más de 150 euros invertidos. Contemplaba con horror como en más de cincuenta páginas de mi manuscrito las notas a pie de página se superponían con el último párrafo. Comuniqué el problema a Create Space a través del eficiente servicio de atención al cliente (tanto a través de envío de emails como mediante llamada telefónica gratuita). Dado que fue mi error enviar un manuscrito defectuoso, pensé que no habría segunda oportunidad para mí cuando, contra todo pronóstico, fui agraciado por un one-time courtesy que me ha permitido reemplazar el archivo PDF defectuoso, enviar uno nuevo y recibir, sin ningún cargo añadido, una nueva hornada de ejemplares.

Siempre he apreciado el mérito de aquellas empresas que se empeñan en brindar un trato tan exquisito a sus clientes que, de hecho, ofrecen un valor añadido que sobrepasa las expectativas del cliente. Así ha sido en el caso de Create Space. Por ello, recomiendo vivamente sus servicios a todos aquellos creadores -potenciales o actuales- que se planteen la auto-edición como alternativa de publicación.

La única pega de Create Space consiste en el hecho de que el uso y disfrute de la plataforma requiere de conocimientos de inglés (a un nivel B2, según el baremo europeo).

Publicar mediante esta plataforma dependiente de Amazon permite a cada autor una óptima difusión de sus trabajos a través de uno de los portales más visibles del mundo a nivel internacional. Sea cual sea el formato (papel o digital), la combinación de Create Space y Amazon puede ser -y, de hecho, es- un acierto.

El gamer purista

No me importa lo que piensen de mi los entusiastas de Pokemon Go! de mi tras la lectura de este artículo. Creo que siempre hablo claro en mi blog, pero en esta ocasión voy a ser aún más claro. Me trae sin cuidado Pokemon Go! y si, en su tiempo, hice caso omiso a la teleserie que lo ha inspirado, menos caso haré en este momento al videojuego del momento. Pero que nadie se confunda: soy un apasionado de los videojuegos desde tiempos remotos. Aún recuerdo con apenas cinco años la apertura del primer recreativo del que tengo recuerdo en mi propio barrio. Aquellos primitivos artefactos no nos permitían demasiadas posibilidades -por lo menos al contemplarlos desde un presente en el que nos parece de lo más normal disfrutar de un “The Last of US”, de un “Grand Theft Auto 5″o de cualquier capítulo de la saga “Assassin´s Creed”-. Recuerdo aún aquel videojuego de los dos palitos en vertical que empujaban una bolita (que ni siquiera era circular, sino cuadrada), simulando -no sin grandes dosis de imaginación- un partido de tenis.

Dicho esto, no tengo empacho en afirmar que el disfrute del videojuego, en cómodas y razonables dosis, no sólo es saludable, sino que, como confirman algunos estudios, su uso disfrute enriquece nuestra capacidad mental en diversas facetas. Siempre y cuando lo disfrutemos en la comodidad de nuestro hogar, lonja o cualesquiera espacio privado, el videojuego forma ya parte indiscutible de nuestro tiempo de ocio y esparcimiento. Creo, honestamente, que la receta para una vida feliz es llegar a un momento de equilibrio. Hay tiempo para estar sentado y disfrutar de un videojuego. Quien no comulgue con ellos, puede leer, visionar una película, tomar el té de las seis, dedicarse al modelismo, coleccionar monedas y sellos, etc… Sin embargo, el ámbito exterior está ahí también para nuestro disfrute y, por más que nos encante conducir a lo bestia por las calles de Los Santos o manejar el timón de nuestro galeón al tiempo que lanzamos andanadas de cañonazos en pleno Mar Caribe, ¿acaso no vamos a valorar lo que tiene de positivo conducir por una bella carretera de montaña; pasear por nuestra ciudad, nuestros montes o nuestros parques naturales; o disfrutar de una animada cena en compañía de nuestros seres queridos?

Veo a esas hordas de autómatas con la mirada clavada en sus dispositivos móviles y pienso que el futuro ya es presente. El mundo de Aldous Huxley cada día se parece más a la civilización que hemos construido en el Norte de este mundo. Deberíamos empezar a plantearnos cuáles de los avances tecnológicos nos están acercando a nosotros mismos y cuáles de ellos nos están alienando (“convirtiéndonos en extraños para nosotros mismos”). Pokemon Go! es un paso más en una loca huida hacia delante que no comparto. Sí al juego, no a la estupidez.